A caminar de nuevo

Apenas septiembre y han sido los nueve meses con más cambios en mi vida.

Llevo más de 3 años que no paso por acá, no es justificable pero me deje envolver en la maldita rutina con la que siempre luche, la zona de confort se volvió en mi aliada y me convertí en un fantasma con cadenas atadas.

Desde que abandone esta catarsis el saco que cargo se lleno, se desbordo y tuve que usar muchos más para guardar cientos de relatos y vivencias, al grado que cuando veo llenos los costales no sé ni por donde arrancar.

Creo que valdría la pena recapitular que  México si fue al mundial aunque el quinto partido jamás llego, Cruz Azul se consume en mediocridad desmedida, Real Madrid ganó la 11 y a mi me toco disfrutar ya 4 de esas Champions, cante con Roger Waters, Caifanes, Pearl Jam y volví a ver a Sabina, viaje a la Habana, conocí Playa Girón, descubrí que uno mas uno en esta ocasión si me dio dos, toque tres veces a una puerta y al abrirla encontré nuevos hermanos, la señorita etc estudia una maestría, los amigos fieles siguen montando guardia, me volví tres años más viejo, Doña Chana se mantiene en pie y Don Ramón ya viajó al eterno oriente.

En pocas líneas uno puede sintetizar tres años de vivencias, tres años de experiencias, tres años de alegrías y tristezas. Pero la realidad es que hay cosas que ya olvidé o que por el momento no quiero contar.

No entraré en más detalles, solo resta decir que me prometo no volver abandonar estas letras enmascaradas.


Retomando el camino

Cambiamos de Presidente, el dolar subió de precio, el sistema educativo colapsa y se secuestra la ciudad, ganamos una final y perdimos otra para variar, la selección está a nada de perderse el mundial, he decepcionado gente, me he perdido en mis demonios, han muerto seres queridos, me volví más viejo, las resacas de ahora son mortales, me reencontré con amigos y tengo una lista muy larga de tareas pendientes.

Eso y más ha pasado desde que olvide pasar por este terapia. 

Espero reencontrarme pronto, antes de los 31, ojalá sea antes.






Ahora que . . .


Ahora que no te escribo cuando me voy.// Ahora que estoy más vivo de lo que estoy.// Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy. J.S.

Tres días para que este bipolar año tome sus maletas y se largue para no volver. No quiero sonar malagradecido con el 2011, solo digo que sus días fueron como un partido del Azul, donde uno se emociona por los resultados y el buen juego, para terminar mentando madres por sentirse frustrado por las pendejadas de unos cuantos.

Las pérdidas, los giros inesperados, los magros sabores, las gratas sorpresas y los contados pero decisivos triunfos fueron el menú que ofreció en sus 365 días el año que se va. Experiencias diría que es la cosecha que el 2011 me dejó para la cava.

El recuento de los daños es alto. Cruz Azul después de diez largos años dejó de ser mi patria, quedó demostrado que no hay peor enemigo, que un pendejo con iniciativa y poder, la inestabilidad económica y emocional succionó de mi cuello casi hasta saciarse, mi hermano menor abandonó a su suerte que no es mucha, las calles del centro histórico y de la colonia Alamos dejando un gran vació que será imposible llenar, Aguascalientes, se convirtió en un sueño que paulatinamente se tornó en pesadilla al descubrir que la hermandad no se predica, se vive. Y es que cuando la desconfianza se apodera de ti, es como la polilla que se adentra en la madera, va carcomiéndote poco a poco.

Fueron meses difíciles donde la paliza del bando rudo hacía imposible que mi mano hiciera contacto con mi relevo para que entrara en mi defensa. Pero al fin, parece que Zeus dejó aún lado su caprichoso estado de ánimo y se olvido de golpear mi barco con destino a Ítaca, afortunadamente la embarcación sigue a buen ritmo para arribar a puerto seguro. Esto gracias a una audaz marinería que poco a poco fue convirtiéndose en parte vital para que las velas desplegaran en dirección a la tan deseada isla.

Lo que en Marzo parecía algo lejano hoy se convirtió en mi identidad, IT es mi realidad y el sostén de sueños y esfuerzos. Michel pasó de ser un recuerdo de secundaría a un relevo de lucha entrañable. Rodzana apareció como un gran mariscal dirigiendo las tropas en el campo de batalla.

Cinthya me mostró que el color se lleva tatuado y no se cambia por nada. Vicente me enseñó que el esfuerzo y la garra siempre tienen grandes recompensas. Brisa volvió a caminar a mi lado y me dio ese apoyo Giganteco para que no me perdiera en los pasillos hexagonales que parecían infinitos. Isaac estuvo ahí para llenarme de valentía y compartirme de entusiasmo.

Roberto sacudió mis demonios con buenos Manuales que llegaron en momentos justos. Kikin me recordó que el verdadero hombre resurge de las cenizas de sus propios errores, Juan Pablo y Pietro demostraron que la hermandad no sólo es por ADN.

La fe inquebrantable de mi madre no dejó de ser un aliciente diario y la mano temblorosa de mi padre siempre estuvo para transmitirme fuerza en los momentos de flaqueza.

Sin duda los lestrigones no cesarán de atacar la embarcación, Zeus muy pronto cambiara de parecer y le dará por agitar los cielos, Hades quizá haga su aparición para dañar a los míos. Pero si de algo estoy seguro es que los enemigos venideros deberán de estar convencidos de entregar su vida para ganar la mía, porque mi barco apunta a Ítaca y el viento, sopla a mi favor.

THE FINAL COUNTDOWN

“El 31 de marzo es tu último día en la empresa” Así, sin más, durante los trabajos de un Congreso en la Cámara de Diputados me lo comunicaron. Esto claro, patrocinado por un pendejo con iniciativa y poder, que sin duda este tipo de personajes son de lo más peligroso de lidiar.

La verdad, no me extrañó, era algo que ya se veía venir, sin embargo la noticia me tomo por sorpresa y más cuando nunca fue una notificación oficial, sino tuvo que llegar de rebote.

Ayer, después de una larga meditación decidí acelerar el proceso. No es que sea berrinche o una confabulación, simplemente aplico las palabras que mi papá me dijo cuando entre a la empresa, “Cruz Azul es una gran orquesta y te dieron un lugar para que toques tu guitarra, el día que por alguna razón ya no estés a gusto, toma tu instrumento y deja la orquesta, pero hagas nada para desafinarla”.

El viernes 6 de mayo será el momento. Diez años de trabajar para una empresa que para mí es mucho más que once jugadores o que un balón de futbol. Para mí representa una parte de mi vida y no sólo laboral, gracias a esos colores mi padre está vivo, logre terminar una carrera, mi hermana culminó la suya y logramos subsistir en tiempos económicamente nada gratos.

Diez años de sonrisas, corajes, reuniones, viajes, congresos, talleres, entrevistas, 27 números de una revista, 2 portales de internet, muchas satisfacciones, excesivos disgustos, lecciones de aprendizaje en la vida, traiciones, envidias, pero sobre todo pocos amigos entrañables.

Siempre he pensado que las etapas en la vida son un ciclo, nace, se desarrolla y tarde o temprano deberá morir, nosotros no somos capaces de detener esta última parte, lo único que resta, es alargar el desarrollo lo más que podamos. Y esta etapa llegó a su fin.

Debo confesar que estoy dolido y tengo un coraje profundo por cómo se suscitaron las cosas. La injusticia aparentemente volvió a ganarme una partida y parece que mientras más mierda eres mejor te va.

Quizá siempre me ha tocado estar del otro lado de la moneda, pero sin duda cómo dice el Mayor de los Canallas “[..] El Karma no se anda con mamadas” y debo creer por tranquilidad mental que pronto las cosas tomarán un mejor rumbo.

Por hoy, saldré de mi zona de confort en busca de nuevos territorios para conquistar. No será nada fácil, pero eso, eso no es nuevo para mí.

Todo se lo debo a mis MANAGERS

De unas semanas para acá, los demonios y los pendejos se han empecinado en demostrar que están rondando mi sombra esperando la oportunidad para derrumbarme. De un día para otro el panorama cambió radicalmente, regrese a playas que al parecer tenía conquistadas.

Del hartazgo, el letargo, la confusión y la humillación que durante una semana me invadieron, hoy trato de seguir el consejo de Neruda, cuando decía “[…] el verdadero hombre resurge de las cenizas de su propio error”.

Sin duda existió un momento de reflexión que sirvió para poner el puño en la lona antes de caer en ella. Dicen que los amigos se aparecen justo en los momentos que más los necesitas. Confirmado. Una vez más mi esquina me recibió lastimado, maltrecho y cansado.

Mi manager de mayor confianza me dijo -“Calma wey, vienen cosas mejores ya verás, tu puedes pinche Beto”- eso funcionó como para despertar del letargo, la Señorita Etcétera no se quedó atrás y comentó “Mi hermano ha demostrado ser el wey con más huevos y se ha enfrentado a cosas peores. El va salir de esta”. La verdad es que cuando estás sumergido en la lucha constante, pierdes la realidad de lo que haces y lo que vales.

El maldito conformismo se apodera de ti y hace que no valores lo que eres. Por eso es bueno tener una esquina que sale de pronto y te refresca, te cura las heridas y te dice al oído, levántate, levántate, porque la campana no ha sonado.

Si algo que me ha enseñado la vida es que es una película y no tiene repeticiones, por ello no puedo dejar pasar ese respaldo sincero que recibí.

Vecino y Miss Etcetera el triunfo venidero está cerca y ustedes ya forman parte. Gracias