Todo se lo debo a mis MANAGERS

De unas semanas para acá, los demonios y los pendejos se han empecinado en demostrar que están rondando mi sombra esperando la oportunidad para derrumbarme. De un día para otro el panorama cambió radicalmente, regrese a playas que al parecer tenía conquistadas.

Del hartazgo, el letargo, la confusión y la humillación que durante una semana me invadieron, hoy trato de seguir el consejo de Neruda, cuando decía “[…] el verdadero hombre resurge de las cenizas de su propio error”.

Sin duda existió un momento de reflexión que sirvió para poner el puño en la lona antes de caer en ella. Dicen que los amigos se aparecen justo en los momentos que más los necesitas. Confirmado. Una vez más mi esquina me recibió lastimado, maltrecho y cansado.

Mi manager de mayor confianza me dijo -“Calma wey, vienen cosas mejores ya verás, tu puedes pinche Beto”- eso funcionó como para despertar del letargo, la Señorita Etcétera no se quedó atrás y comentó “Mi hermano ha demostrado ser el wey con más huevos y se ha enfrentado a cosas peores. El va salir de esta”. La verdad es que cuando estás sumergido en la lucha constante, pierdes la realidad de lo que haces y lo que vales.

El maldito conformismo se apodera de ti y hace que no valores lo que eres. Por eso es bueno tener una esquina que sale de pronto y te refresca, te cura las heridas y te dice al oído, levántate, levántate, porque la campana no ha sonado.

Si algo que me ha enseñado la vida es que es una película y no tiene repeticiones, por ello no puedo dejar pasar ese respaldo sincero que recibí.

Vecino y Miss Etcetera el triunfo venidero está cerca y ustedes ya forman parte. Gracias


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