Sin miedo a fallar en mi aseveración, que las grandes victorias son momentos gloriosos, únicos, irrepetibles y supremos, pienso que falta un adjetivo para describirlas.
Si, deberíamos resumir que la victoria simple y sencillamente es “Gigantéca”.¿Y que es Gigantéco? Si bien, la definición lamentablemente no se encuentra en un diccionario cotidiano, existe en el mío. Es una palabra que transmite fortaleza, sentimientos, recuerdos y muchas satisfacciones.Su traducción podría quedar: Adjetivo usado por bebe prematura inquieta como sinónimo de grandes hallazgos.
Pero, ¿Por qué hablo de palabras desconocidas? Hoy es una fecha inolvidable, de esas que solo pasan una vez en la vida. Para cuando se lea esto, el triunfo será nuestro.
Tres intensos años de aprendizaje, dedos cortados, stress a tope, amigos que se volvieron hermanos, lágrimas derramadas, computadoras descompuestas, madres que soportaron ataques de ansiedad, padres que se volvieron instituciones bancarias y muchas caídas dolorosas.
El 4 de febrero sabe diferente. Hoy comparto con ustedes mi victoria más grande.
Claro, que para llegar hasta aquí, tuvo que pasar por muchísimas pruebas, la más importante, fue salir de una incubadora pesando 2.900 kg y aferrarse a derrumbar los diagnósticos médicos desfavorables. Pasar por una niñez en donde aprendió que las cosas de la vida más sencillas como caminar por el parque, ver caricaturas del canal once, jugar en la calle con una caja de gises y estar con los suyos, vale más que cualquier cosa.
Asimiló estar orgullosa del dolor, porque todo dolor es un recordatorio de nuestra condición elevada y por consecuencia el salir avente en las adversidades.
Y es que esa pequeña niña, que se preguntaba porque las jirafas del zoológico no hablaban como en las caricaturas de la tele, esa bodoque que me perseguía con una espada verde de plástico por defender su caja de colores Prismacolor, la chiquita que pasaba horas dibujando con sus plumones, ella, se convirtió en mi mejor amiga, en mi inspiración, mi ego y en una parte fundamental de mi vida.
Hoy entiendo a mi padre cuando dice que tus triunfos son mis triunfos y tus derrotas las mías.
Pero ahora, ya no importan los tiempos difíciles que se vivieron, hoy debemos festejar.
Debemos celebrar, porque hoy, simple y sencillamente es un día Gigantéco.
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