Como han pasado los años . . .


Ayer, sentí en carne propia el dicho "Todos llevamos un niño adentro" (sin albur en el contenido de esta frase). Eran cerca de las 4 de la tarde, caminando por el parque de la colonia en compañía de la Señorita Etcétera y nuestros progenitores, recorríamos los prados remodelados de nuestro diminuto pulmón colonial.

Justo frente a nosotros apareció. Era el mismo, pero remodelado. ¿O era otro?. No, sin duda era el mismo de hace 15 o 20 años. Estaba ahí, como saludándonos.

Si, era nuestro juego tubular de la telaraña en donde pasamos tantas horas felices cuando eramos pequeños. La señorita Etcétera no contuvo las ganas y como en sus tiempos mosos, dio rienda suelta a su emoción, no tardo en estar colgada de los tubos de la telaraña (no sin antes recordar que aún es torpe para subir por las escaleras y descender de la forma correcta, optando por subir por el lado más fácil evitando vergüenzas)




Cuando nos dimos cuenta estabamos rodeados de recuerdos, ahí estaba el elefante de piedra, el caballito blanco en donde me tome la foto cuando aún no tenia la metamorfosis física y era bonito, el oso que parece pingüino, el chivo con cuernos de pretzel y la jirafa que tampoco hablaba.

En fin, 5 minutos bastaron para regresar a la época del Calcetose, Emulsión de Scott, He-man, Barbies, caricaturas del 11, acetatos de cuentos infantiles y las idas al parque los fines de semana.

Pero al cruzar la última jardinera, la normalidad regreso. Me di cuenta que tengo 27,que a mi padre le han pasado los años, que la señorita Etcétera ha crecido y que la torpeza motriz nunca se le quito y que Doña Chana ya camina cansada. Pero que al final, es reconfortante saber que tenemos un niño en nuestro interior.

¿Cómo pasa el tiempo no creen?

Usted no es Bienvenido Sr. Presidente ! ! !

"Si a usted le mataran a uno de sus hijos, buscaría hasta debajo de las piedras para encontrar al responsable, pero como yo no tengo los medios pues no puedo hacer eso". Sin duda son palabras llenas de dolor, impotencia y coraje.

Así es como una madre que perdió a sus hijos en la pasada balacera a jóvenes en Ciudad Juárez, increpo al mandatario de esta nación. Y no es para menos, que tiene que suceder más en este país para poder hacer un cambio, sacudirnos la pereza política y generar desarrollo social en México.

¿Qué más falta para darnos cuenta que el sistema político, económico y social se resquebraja día a día? ¿Cuantos llantos de madres, padres y hermanos tenemos que seguir soportando?

Los medios están mas preocupados por que Salvador Cabañas ya comió papilla, ya no se orina en el pañal y por detener al J.J. para hacer justicia ante un atentado tan grave.

¿Y la muerte de mujeres en Juárez es broma?, ¿el sufrimiento de niños que limpian parabrisas por el día y en la noche son prostituidos?, ¿la escaces de empleo?, ¿el alza en el comercio informal?,¿que el narcotráfico y la delicuencia se apoderaron de las venas de nuestro país? me pregunto ¿no vale la pena atenderlo por que no somos figuras públicas?

Sin duda, para nuestros empleados de las cúpulas políticas el Bicentenario es una plataforma política y no una identificación con los ideales revolucionarios por los que miles de mexicanos murieron buscando la justicia social y equidad económica.

Así que sin duda, no, no es bienvenido a mi país Sr Presidente.


GIGANTECO ! !


Después de realizar una búsqueda minuciosa de frases celebres pronunciadas por hombres ilustres en victorias prominentes, debo aceptar que sencillamente no encontré ninguna, para describir con precisión la mezcla de sentimientos existentes en mi.

Sin miedo a fallar en mi aseveración, que las grandes victorias son momentos gloriosos, únicos, irrepetibles y supremos, pienso que falta un adjetivo para describirlas.

Si, deberíamos resumir que la victoria simple y sencillamente es “Gigantéca”.¿Y que es Gigantéco? Si bien, la definición lamentablemente no se encuentra en un diccionario cotidiano, existe en el mío. Es una palabra que transmite fortaleza, sentimientos, recuerdos y muchas satisfacciones.Su traducción podría quedar: Adjetivo usado por bebe prematura inquieta como sinónimo de grandes hallazgos.

Pero, ¿Por qué hablo de palabras desconocidas? Hoy es una fecha inolvidable, de esas que solo pasan una vez en la vida. Para cuando se lea esto, el triunfo será nuestro.

Tres intensos años de aprendizaje, dedos cortados, stress a tope, amigos que se volvieron hermanos, lágrimas derramadas, computadoras descompuestas, madres que soportaron ataques de ansiedad, padres que se volvieron instituciones bancarias y muchas caídas dolorosas.

El 4 de febrero sabe diferente. Hoy comparto con ustedes mi victoria más grande.
Habemus Artificium, o lo que es lo mismo, Tenemos Diseñadora.

Claro, que para llegar hasta aquí, tuvo que pasar por muchísimas pruebas, la más importante, fue salir de una incubadora pesando 2.900 kg y aferrarse a derrumbar los diagnósticos médicos desfavorables. Pasar por una niñez en donde aprendió que las cosas de la vida más sencillas como caminar por el parque, ver caricaturas del canal once, jugar en la calle con una caja de gises y estar con los suyos, vale más que cualquier cosa.

Asimiló estar orgullosa del dolor, porque todo dolor es un recordatorio de nuestra condición elevada y por consecuencia el salir avente en las adversidades.

Y es que esa pequeña niña, que se preguntaba porque las jirafas del zoológico no hablaban como en las caricaturas de la tele, esa bodoque que me perseguía con una espada verde de plástico por defender su caja de colores Prismacolor, la chiquita que pasaba horas dibujando con sus plumones, ella, se convirtió en mi mejor amiga, en mi inspiración, mi ego y en una parte fundamental de mi vida.

Hoy entiendo a mi padre cuando dice que tus triunfos son mis triunfos y tus derrotas las mías.

Pero ahora, ya no importan los tiempos difíciles que se vivieron, hoy debemos festejar.

Debemos celebrar, porque hoy, simple y sencillamente es un día Gigantéco.