Ahora que . . .


Ahora que no te escribo cuando me voy.// Ahora que estoy más vivo de lo que estoy.// Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy. J.S.

Tres días para que este bipolar año tome sus maletas y se largue para no volver. No quiero sonar malagradecido con el 2011, solo digo que sus días fueron como un partido del Azul, donde uno se emociona por los resultados y el buen juego, para terminar mentando madres por sentirse frustrado por las pendejadas de unos cuantos.

Las pérdidas, los giros inesperados, los magros sabores, las gratas sorpresas y los contados pero decisivos triunfos fueron el menú que ofreció en sus 365 días el año que se va. Experiencias diría que es la cosecha que el 2011 me dejó para la cava.

El recuento de los daños es alto. Cruz Azul después de diez largos años dejó de ser mi patria, quedó demostrado que no hay peor enemigo, que un pendejo con iniciativa y poder, la inestabilidad económica y emocional succionó de mi cuello casi hasta saciarse, mi hermano menor abandonó a su suerte que no es mucha, las calles del centro histórico y de la colonia Alamos dejando un gran vació que será imposible llenar, Aguascalientes, se convirtió en un sueño que paulatinamente se tornó en pesadilla al descubrir que la hermandad no se predica, se vive. Y es que cuando la desconfianza se apodera de ti, es como la polilla que se adentra en la madera, va carcomiéndote poco a poco.

Fueron meses difíciles donde la paliza del bando rudo hacía imposible que mi mano hiciera contacto con mi relevo para que entrara en mi defensa. Pero al fin, parece que Zeus dejó aún lado su caprichoso estado de ánimo y se olvido de golpear mi barco con destino a Ítaca, afortunadamente la embarcación sigue a buen ritmo para arribar a puerto seguro. Esto gracias a una audaz marinería que poco a poco fue convirtiéndose en parte vital para que las velas desplegaran en dirección a la tan deseada isla.

Lo que en Marzo parecía algo lejano hoy se convirtió en mi identidad, IT es mi realidad y el sostén de sueños y esfuerzos. Michel pasó de ser un recuerdo de secundaría a un relevo de lucha entrañable. Rodzana apareció como un gran mariscal dirigiendo las tropas en el campo de batalla.

Cinthya me mostró que el color se lleva tatuado y no se cambia por nada. Vicente me enseñó que el esfuerzo y la garra siempre tienen grandes recompensas. Brisa volvió a caminar a mi lado y me dio ese apoyo Giganteco para que no me perdiera en los pasillos hexagonales que parecían infinitos. Isaac estuvo ahí para llenarme de valentía y compartirme de entusiasmo.

Roberto sacudió mis demonios con buenos Manuales que llegaron en momentos justos. Kikin me recordó que el verdadero hombre resurge de las cenizas de sus propios errores, Juan Pablo y Pietro demostraron que la hermandad no sólo es por ADN.

La fe inquebrantable de mi madre no dejó de ser un aliciente diario y la mano temblorosa de mi padre siempre estuvo para transmitirme fuerza en los momentos de flaqueza.

Sin duda los lestrigones no cesarán de atacar la embarcación, Zeus muy pronto cambiara de parecer y le dará por agitar los cielos, Hades quizá haga su aparición para dañar a los míos. Pero si de algo estoy seguro es que los enemigos venideros deberán de estar convencidos de entregar su vida para ganar la mía, porque mi barco apunta a Ítaca y el viento, sopla a mi favor.