A casi 365 días


Casi otros 365 días más de experiencia acumulada. Los preparativos están a full. Los ensayos de la banda están por arrancar. Y los cuates esperan la noche del trece para departir unos tragos, música y abrazos. La noche pinta gloriosa.

No puedo evitar hacer mi típico análisis crítico anual y aunque la balanza se inclina un poco más hacia el lado de predicciones no cumplidas, me arriesgo a decir que sin duda fue un buen año.

Las cuestiones laborales, poco a poco comienzan a presentar cosas prometedoras. Los tiempos económicos se despejan, logre deshacerme de personas nada confiables en el momento preciso. Tengo nuevos integrantes en mi tren que han logrado darle mayor color y orientación a mi vida. Re-encontré a viejos aliados. Fortifique los cimientos de mi refugio y parece que el oriente de mis velas comienza a darme una señal.

Sin embargo, nada de esto se hubiera logrado si alguno de mis eslabones hubiera claudicado. Así pues hay que rendir honor a quien honor merece. Veinte ocho años que han costado lágrimas, golpes, sonrisas, abrazos, decepciones, triunfos, borracheras, choques, pañales y muchas horas de aprendizaje, que no serían igual sin ellos.

No sabría el significado de un día Giganteco sin ver a la Señorita Etcétera alzar su mano aquel cuatro de febrero y decir ¡Sí, protesto!. No hubiera experimentado la ternura, sin escuchar a mi madre perdida en lágrimas a kilómetros de distancia decirme por teléfono que la abuela había fallecido. Tampoco conocería el valor, si hace trece años me hubiera negado aceptar la encomienda de mi padre para cuidar a mi madre y mi hermana.

Por eso estos 28 saben diferente. Comienzo a sentirme pleno, agradecido y esperanzado. A casi 365 días más de experiencia acumulada.