A 2009 lo definiría como un año caleidoscópico, las cosas que ví, viví e intento aprender fueron tan variadas, como cuando de niño giraba ese tubo de cartón con fragmentos de cristales para crear formar irrepetibles.
365 días que me ayudaron a luchar por ser, como dice Bunbury "el hombre delgado que no flaquera jamás". Y es que hubo una época dura, donde sentía los brazos pesados, mis piernas no se movian y las llaves que aplicaba eran infructuosas en el intercambio de golpes que sostenia con la vida.
Debo aceptar, que hubo momentos donde pense quitarme la mascara y darme por vencido, pero justo ahí cuando el temor te invade, te das cuenta de un pequeño grupo de personas a tu lado que te curan las heridas, están en tu esquina apoyandote y te inyectan el coraje de seguir peleando.
Pero así como existe el bando técnico, los rudos no dejaron de hacer marrullerías para entorpecer las victorias, debilitar al equipo y fragmentar la estabilidad que se tenia. Afortunadamente fueron muy pocas las victorias que lograron.
Hoy, faltando unos días para que el 2009 se vaya, rompere la tradición de reclamarle por que no me dejo concluir varios proyectos y mejor cambiare el enfoque. Quiero agradecerle enormemente, la oportunidad de arreglar mi brújula para que siga orientando mis velas rumbo a Ítaca, que 144,000 dejó de ser un simple número y se convirtio en un motivo para no dejarme caer nunca y recordar que el agradecimiento se practica siempre. Y que el café orgánico, los plotters, illustrator y las uñas mordidas confirmaron que la hermandad es mucho más que compartir un techo, es saber que eternamente estas enlazado en espiritú con alguien.
Y es que entre tacos de carbón, música de Sabina, columnas periodisticas, platicas sobre Derecho y la muerte, bultos de cemento, aplicación de tintes Revlon, maletas en el aeropuerto, marchas con el SME, recordar geometría analítica y sistemas de COI, me han enseñado que aunque no compartimos la misma sangre no hay impedimento para crecer y llegar juntos y a tiempo.
Vayan estas líneas acompañadas de un enorme abrazo y unas eternas gracias a cada uno de los que estuvieron en otro año más. Porqué sin duda, no habria podido pararme de la lona sin todos ustedes.